martes, 26 de agosto de 2008

La fresquera en apuros




















Mes de Agosto, se va la luz. El pánico se desata, la nevera y el congelador están lo suficientemente llenos como para que te plantees incluso pedirle al vecino (que solo lo conoces por su huella de moho en la pared que une vuestros pisos y por su saludo matutino) asilo glaciar en su nevera. Pasan algunos minutos... durante ese rato descartas visitar de manera interesada a tu vecino e intentas preparar una nevera de camping o bolsas de congelados con el poco hielo de dos cubiteras. De pronto se hace la luz. El sonoro rumor del motor viejo de la nevera alivia nuestros oídos y a su vez nuestro bolsillo. La cadena de congelado se ha ido al traste. Propones a tu pareja o familia un
Chop Suey de cosas de origen congelado.

1 comentario:

iNgRiD dijo...

Jajajaja! Te pasas años odiando el maldito ruido de la nevera y, de repente, en el momento en que se para y emerge una grandiosa e incesable mancha de agua que inhunda todo el suelo de la cocina piensas:¡que suene, que suene otra vez!Y cuando al fin lo hace piensas... ¿no habrá modo de evitar el ruido y que también funcione?¿Cuándo estaba nueva también sonaba así?

En fin, que viva a los ruidos de la nevera que indican que está viva!

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