Después de una completa sesión nocturna de efectos sala con David, toca un descanso merecido. Me tumbo en la cama, apago el despertador y me duermo fulminantemente. Solo han pasado unas pocas horas, cuando de repente:
Rápido, busquemos una moneda para dársela (o lanzarla a mala leche) y que se vaya 3 esquinas mas abajo.
Enfin, hoy toca siesta