Deambulando por Aachen (Alemania) descubrimos una tienda de objetos de decoración de los años 50, 60 y 70's. Al final de la tienda tienen un rincón dedicado a objetos electrónicos entre los cuales encontré al Sr. Philips: Un antiguo pero impecable magnetofón RK30 de maletín. Estuvimos paseando al Sr. Philips en todos los medios de transporte posibles hasta llegar a casa (andando, en bicicleta, en tren, en coche, en avion) Lo divertido fue al llegar al control policial del aeropuerto. Despues de pasar 4 veces la grabadora portatil por el escaner, (pensándose que era una de esas maquinas de descargas electricas) me hacen abrir el magnetofón. Uno de los dos policias, indú bajito y con cara de guasón, empieza a hacerme circulos en el aire con los indices de las dos manos mientras sonrie. El otro, alto y con aspecto de pescador de salmones, opto por hacer un examen mas profundo y destripar el equipo por si hallaba droga entre la circuiteria... suerte que no metí en el equipaje de mano, unas bolsitas de leche de coco evaporada (tenia un aspecto absolutamente estimulante).
1 comentario:
je,je... yo estuve en Berlín y a la vuelta calzaba mis zuecos de siempre, así muy altos y con una buena cuña... me escanearon los zuecos... y, no te lo pierdas, me escanearon los pies con una máquina especial ... claro!!! no vaya a a ser que me los haya abierto y escondido droga o una bomba... ya se sabe que la planta de los pies es el mejor lugar para esconder este tipo de cosas... ay!!! como está el mundo!!! salut!!!
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